A 586 kilómetros de Buenos Aires y a 264 metros de altura sobre el nivel del mar, en el sur de la provincia de Córdoba, sobre el ramal Laboulaye – Sampacho, se encuentra ADELIA MARÍA, emplazada en una parte de lo que fuera la Estancia Santa Catalina de Ambrosio Olmos.  Estación

Adelia Maria, pueblo real, positivo y joven, surge a la vida nacional por iniciativa del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico con la administración de la compañía FRANKLIN Y HERRERA Ltda. en el año 1928 (con escritorios en Buenos Aires o su administración en San Basilio, más tarde representaron a la firma en Adelia Maria).

Nuestra localidad no tiene acta de fundación ni una figura histórica para recordar, en cambio si se puede enorgullecer de haber nacido de una consecuencia lógica del progreso. 

El ferrocarril se interesa por las florecientes colonias agrícolas y al decidir la construcción del nuevo ramal, la señora Adelia Maria Harilaos de Olmos dona a la empresa los terrenos por  donde pasarán las vías férreas y construirán las estaciones; inmediatamente la Empresa Ferrocarriles Argentinos Buenos Aires al Pacífico compra 34.000 Ha.  de la Estancia Santa Catalina para colonizar.

La escritura traslativa de dominio lleva fecha de 5 de julio de 1928 y fue labrada en Buenos Aires, siendo inscripta en Córdoba con fecha 12 de Julio de 1928.

Colonos de nuestra localidad

 

Por disposición gubernamental, la Empresa debe lotear (para asiento de una población), un predio de su propiedad frente a la estación, debiendo a sí mismo ceder una manzana para espacio verde y parcelas para construir una escuela y un destacamento policial.







Los inmigrantes se van aglutinando preferentemente en la 
parte sur del cuadro de la estación y los criollos se afincan en el sector norte.

Para administrar los bienes del pueblo y bregar por su adelanto, se formó una Comisión que se llamó PRO MEJORAMIENTO URBANO la que instaló un molino de viento en el centro de la plaza cuyo objeto era regar plantas y flores; por circunstancias diversas no contó con el apoyo popular y desapareció.

Antecedente lejano del gobierno municipal y base del mismo por coincidir sus objetivos, fue la comisión PRO-FOMENTO que se inició en septiembre de 1930 y perduró hasta el año 1941, vísperas de la etapa comunal. La comisión PRO-FOMENTO tenía como metas el mantener arregladas las calles de tierra, trazar veredas, mantener caminos adyacentes al pueblo, remodelar y cuidar de la plaza, procurar fondos para construir un cementerio y levantar edificios públicos. A mediados de 1931  se construye la necrópolis local.

Durante el año 1934 se inicia la construcción del “Salón del Pueblo”.

En 1937, la comisión PRO-FOMENTO llega a un acuerdo con la Usina Eléctrica, para el alumbrado de las calles.

El 29 de Agosto de 1940, se resuelve donar la campana para la Iglesia del pueblo.

En 1941, esta comisión cesa en sus funciones, transfiriendo en donación el Salón del Pueblo a la Municipalidad, previa Asamblea realizada con tal fin. En ese mismo año se hizo entrega de la plaza y el dinero restante fue donado a la Escuela Fiscal y a la Comisión Pro-Alquiler del local del Correo y de la Municipalidad.

Ésta es la pequeña historia del basamento de Adelia María, que más allá de la importancia material de las obras realizadas, conservan el calor del sentimiento de quienes atisbaron un promisorio futuro para la naciente comunidad.